Las tuberías PPR están fabricadas con polipropileno en copolímero aleatorio como materia prima. Son higiénicas y respetuosas con el medio ambiente, lo que las hace adecuadas para sistemas de agua potable. Sus principales ventajas incluyen resistencia a la corrosión, ausencia de formación de incrustaciones, baja conductividad térmica (0,24 W/m·K) y aislamiento térmico ahorrador de energía. Las tuberías se unen mediante soldadura por fusión térmica, lo que garantiza uniones resistentes y estancas que eliminan cualquier filtración. Gracias a su bajo peso (aproximadamente 1/8 del peso de las tuberías de acero), su fácil instalación, alta resistencia a la presión y su amplio rango de temperaturas de funcionamiento (-20 °C a 95 °C), las tuberías PPR tienen una vida útil de hasta 50 años.